Que la medicina sea tu alimento y el alimento tu medicina

El proceso de la nutrición está comprendido por varias etapas: la ingesta de los alimentos,
“Que la medicina sea tu alimento y el alimento tu medicina” – Hipócrates.

El proceso de la nutrición está comprendido por varias etapas: la ingesta de los alimentos, la absorción de nutrientes y la utilización que el cuerpo hace de estos. Llevada adecuadamente es lo que garantiza el correcto funcionamiento de los órganos, la reparación celular y la energía que los seres vivos necesitamos para desarrollar las actividades diarias. Todo lo que ingerimos se convierte en medicina o en tóxico para nuestro cuerpo.
La nutrición comprende las funciones combinadas de incontables sustancias.
Los suplementos vitamínicos no son la solución para una buena salud.
No existen nutrientes en los alimentos de origen animal que sean mejores que los nutrientes de las plantas.
Los genes funcionan solamente si se activan o se expresan, y la nutrición desempeña un papel crítico en la determinación de cuáles genes, buenos o malos, son expresados.

La buena nutrición puede controlar sustancialmente los efectos adversos de los químicos dañinos.
La misma nutrición que previene la enfermedad en sus etapas tempranas (antes del diagnóstico) puede también detener o reversar la enfermedad en sus etapas tardías (después del diagnóstico).

La enfermedad que es verdaderamente benéfica para una enfermedad crónica puede ayudar a curar otra.

La buena nutrición crea salud en todas las áreas de nuestra existencia. Todas las partes están interconectadas.
Conclusión del estudio China del doctor Campbell: “La gente con dietas basadas en alimentos de origen animal padecen más enfermedades crónicas degenerativas, entre ellas el cáncer.”

¿Qué Comer y de qué manera?
Las claves son:
Comer despacio: Se logra una buena masticación.
No pasar la comida con líquidos: los líquidos de preferencia el agua se han de tomar 15 minutos antes de comer.
Comer como un acto de placer y felicidad: saborear los alimentos y disfrutar cada bocado, así se liberan neurotransmisores de placer que nos ayudan a convertir el momento en algo placentero.

Consumir alimentos vivos y crudos: las frutas, los vegetales frescos, los germinados o brotes, las nueces y las semillas crudas (muy importante que no tengan sal añadida).

Combinar bien los alimentos: Las proteínas se demoran en promedio cuatro horas para ser digeridas, los carbohidratos cerca de tres, los vegetales y en términos generales dos horas. La mezcla de proteínas y carbohidratos generan fermentación y gases y no son recomendables. Las frutas, por su parte son de más rápida asimilación y no combinan bien con otros alimentos. Debes combinar las dulces con dulces (papaya, sandía, melón), semi-ácidas con semi-ácidas (fresa, ciruelas, mandarinas), y acidas con acidas (piña, mora, limón).

Los colores de los alimentos también juegan un papel importante:
– Los alimentos rojos: los tomates, la granada e incluso la sandía, contienen licopeno, un antioxidante que ha demostrado disminuir el riesgo de cáncer de próstata.
– Los alimentos de color naranja como la zanahoria, el mango y la calabaza, tienen betacaroteno, que fortalece el sistema inmunológico, y previene los cánceres de piel y de mucosas.
– Las frutas de color amarillo como las naranjas, las mandarinas, los limones, las limas así como el melocotón, tienen vitamina c y poseen flavonoides, que tienen altas propiedades antioxidantes.

– Los vegetales de color verde y blanco, como el brócoli, el repollo, la col y la coliflor contienen indol y luteína, que ayudan a desechar sustancias cancerígenas y exceso de hormonas en el cuerpo, así como prevenir el cáncer de mama.

– En general las crucíferas como la rúgula y el rábano, ayudan a proteger las células de daños al ADN, así como a desactivar carcinógenos, favorecer la muerte celular programada (apoptosis) y a inhibir la formación de vasos sanguíneos tumorales (angiogénesis), y la migración de células tumorales (necesaria para que ocurran las metástasis).

– Los alimentos en que se combinan el verde y el amarillo, como el ajo, las cebollas, los cebollines, los espárragos e incluso los bananos, presentan diferentes formas de sulfuros alílicos que destruyen las células cancerosas y al mismo tiempo refuerzan el sistema inmunológico.
– El color azul de los arándanos, las ciruelas, las uvas moradas, significa que hay un aporte de antocianinas, que desintoxican de posibles agentes cancerígenos. En las uvas rojas, las cerezas y las ciruelas se encuentra también un antioxidante: el resveratrol.

– El color marrón de los alimentos como los granos de la comida integral, su beneficio es el contenido de fibra (también presente en las frutas y las verduras) que favorece la digestión, y elimina las toxinas y diferentes deshechos propios del organismo.

Ingredientes Anticancerosos
– Los espárragos: tienen unas sustancias llamadas saponinas, que garantizan la lucha contra las células cancerosas.

– Él te verde: sus hojas contienen antioxidantes poderosos que ayudan a prevenir el daño celular.
– La cúrcuma: es la reina de las especias, es un poderoso anti inflamatorio, analgésico y anticanceroso, se recomienda usar a diario en la dieta, unido a una pizca de pimienta negra para aumentar su capacidad de acción.
– El jengibre, con variada cantidad de antioxidantes es además un potente anti inflamatorio.
– El aceite de oliva, presenta múltiples beneficios para la salud cardiovascular, y además uno de sus componentes en el aceite de oliva extra virgen, llamado oleocantal, es capaz de matar las células del cáncer sin dañar las células del ser humano.
– Otros como el aloe vera y los prebióticos y los pro bióticos son fundamentales en la prevención del cáncer.

Qué no comer:
La comida chatarra en cambio,
– Tiene una cantidad muy alta de azucares refinados que estimulan la producción excesiva de insulina y de otros factores que pueden favorecer el crecimiento de células cancerosas y su capacidad de invasión de tejidos sanos. Contiene una cantidad excesiva de harinas blancas, que además de no favorecer una nutrición adecuada, aumentan el problema descrito en el punto anterior.
– Presenta un uso excesivo de alimentos freídos con aceites vegetales de soya, girasol, y maíz y/o grasas hidrogenadas, que favorecen la inflamación crónica, un factor que altera la respuesta inmune frente al cáncer y favorece el desarrollo de algunos tipos de tumores.
– Presenta un alto contenidos de carnes procesadas como jamón, salchichas, y carne en conserva, que además de que contienen excesiva sal, se han relacionado directamente con la generación del cáncer de colon y de estómago.
– Es baja en fibra natural, lo cual reduce los beneficios que esta aporta, entre los cuales se encuentra la disminución al menos parcial de los efectos adversos de algunos alimentos.
– Es almacenada y procesada con técnicas que afectan negativamente la salud. Se le añaden conservantes y saborizantes y frecuentemente es cocinada a juego alto usando teflón, utensilios de plástico (generadores de bisfenol A, BPA) y horno micro ondas, condiciones que pueden ser altamente contraproducentes.

Recomendaciones Generales
Si queremos contar con buena salud, un alto contenido de verduras, predominantemente de hoja verde, acompañadas de aceite de oliva extra virgen de primer prensado en frio, ha de estar siempre en nuestra dieta. Si se adereza con condimentos naturales, como el orégano, y la cúrcuma, y se favorecen los métodos de cocción suaves, a fuego lento y al vapor, iremos fortaleciendo las propias capacidades del cuerpo. Éstas se pueden aumentar también al consumir comida viva, fresca, y cruda varias veces por semana.

Por otro lado, si se reduce el consumo de carne roja a no más de 500 gramos por semana, y se minimiza el de las carnes curadas a una por semana, mejora el panorama. Tampoco debe excederse el consumo de otras carnes ni de lácteos, y de estos últimos es preferible el consumo de los derivados de tipo vegetal y de la cabra en lugar de la vaca. En nuestra dieta semanal, darle prioridad a los cereales integrales y a las leguminosas de grano entero. Por supuesto no deben faltar las frutas de todo tipo, solas o acompañadas, de las que sean similares y compatibles, y entre comidas los diversos frutos secos (no salados).

** Tomado del libro

“CANCER prevenirlo, entenderlo, afrontándolo” del doctor Santiago Rojas.

Editorial Planeta Colombiana S.A., 2015. Primera edición Diciembre del 2015.

 

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Categorías: Tratamientos contra el Cáncer.