Medicina ortomolecular, una aliada del corazón

La medicina ortomolecular dice que, para tener una buena salud, el cuerpo requiere un correcto equilibrio en los micronutrientes. Una manera de vivir mejor.
La terapia ortomolecular toma más fuerza día a día, debido a su método natural, que no atenta contra el organismo. Su objetivo es lograr la correcta concentración o dosis de las sustancias micronutrientes en el cuerpo para prevenir enfermedades o curarlas.

Estos pequeños cambios en tus hábitos cotidianos pueden marcar la diferencia cuando buscas desintoxicarte. ¡Anímate a probar algo nuevo y a verte y sentirte excelente! Tu cuerpo lo agradecerá.

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Los expertos en nutrición ortomolecular aseguran que la buena alimentación no es suficiente para estar en correcto equilibrio, por lo que el organismo necesita refuerzos naturales. Esto se debe, entre muchas razones, a la alimentación inadecuada de hoy, la cual no alcanza a darle al ser humano las suficientes herramientas para su defensa. Por ello, la medicina ortomolecular no busca más que el mantenimiento de la salud y el tratamiento de enfermedades, variando las concentraciones de algunas sustancias que están en el cuerpo y que son indispensables.

Esto, en términos generales, indica que, por más saludable que sea la alimentación de un ser humano, el cuerpo no alcanza a obtener las dosis necesarias de vitaminas, minerales, oligoelementos y demás sustancias protectoras y, así, se incrementan los índices de enfermedad. Debido a ello, el concepto ortomolecular toma más fuerza, ya que en países europeos se han logrado mejorías sustanciales en su población; especialmente en lo que a cardiopatías se refiere.

Los beneficios de las sustancias micronutrientes para el corazón:

  • En el perfil lipídico: pueden contribuir al descenso del nivel de grasa en sangre y, así, regular el perfil lipídico, es decir, el estado del metabolismo de los lípidos corporales.
  • En los radicales libres y la disfunción endotelial: los antioxidantes son, por naturaleza, captadores de radicales libres (especies químicas reactivas e inestables). Con esta propiedad pueden reducir la oxidación lipídica, neutralizando los radicales libres y evitando el surgimiento de una arterioesclerosis.
  • En el descenso de los niveles de homocisteína: cuando esta sustancia (un aminoácido) se encuentra en concentraciones plasmáticas elevadas se convierte en un factor de riesgo independiente para enfermedades ateroescleróticas.
  • Propiedades antitrombóticas: se logra una inhibición de la agregación plaquetaria, es decir, se controla la formación de grumos, que conducen a la formación de trombos. De igual forma, los aceites de pescado que contienen los ácidos omega 3 tienen efectos anticoagulantes.
  • En la insuficiencia cardíaca: en lo que respecta al suministro de energía para el corazón, el derivado de aminoácidos L-carnitina y la coenzima Q10 juegan un papel fundamental.

Tomado de la Revista Equilibrium y Editado por el Dr. José Ricardo Dueñas.

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Categorías: Medicina Biológica.